Las gotas caen con fuerza mientras algunas personas pasan corriendo, temiendo mojarse demasiado. Las pocas voces que se escuchan no son capaces de decir más que “¡Oh, que mal tiempo!” o “¡Maldita lluvia! Estropeó todos mis planes”. Una sensación de frío recorre mi cuerpo centímetro a centímetro mientras el viento mueve suavemente los árboles y la dulce melancolía se instala en todo mi ser al escuchar el débil rumor que provocan las gotas al chocar contra el asfalto.
Mientras los demás se quejan y maldicen este tiempo, yo disfruto de cada minuto, cada segundo, cada instante en el que puedo sentir esta combinación de sentimientos y sensaciones. Aquí estoy, saboreando la lluvia, apreciando su tranquilidad y disfrutando de su soledad.

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